En campo de gules, un león rampante, de oro. Cotarelo recoge también este escudo de los Campos: Siete escaques, de sinople, alzados, y ocho de oro, en campo de azur.

Descripción que pugna con las leyes de la Heráldica. Acaso quiso describir estas otras Armas: Siete jaqueles de gules, alzados sobre ocho hundidos, de oro. Las ramas de Vizcaya (entre ellas una que moró en Bilbao), dimanadas del solar de Trasmiera, y las de Valencia y Cataluña : Mantelado: 1º y 2º, de oro, con dos crecientes de azur afrontados, y 3º; o manteladura, de gules, con un león rampante de oro.

Las ramas de Segura e Idiazábal (Guipúzcoa) derivadas del solar de Campos de la Merindad de Bureba: De plata, con un árbol de sinople, terrasado de lo mismo, y cinco cabezas de moros degolladas y con turbantes de azur, puestas en la terrasa al pie del tronco del árbol.
Esas fueron las primitivas. Luego las modificaron así: De oro, con un árbol de sinople, y dos leones de gules empinadas a su tronco. Bordura de plata con cinco cabezas de moro degollados y con turbantes de azur.
Y más tarde volvió a modificarlas la casa de Idiazábal, en esta forma: De gules, con un castillo de oro terrasado de sinople, y en su homenaje una bandera de plata cargada de un creciente de gules siniestrado.
En la terrasa, al pie del castillo, cinco cabezas de moros degolladas, con turbantes de azur. Bordura de plata con ocho sotueres de gules.
Otros Campos en Vizcaya, trajeron: De oro, con un sotuer de azur acompañado de cuatro rosas de gules.
En campo de azur, un sotuer, de oro, acompañando de cuatro flores de lis, del mismo metal; bordura de plata, con ocho crecientes, de azur.
Variante: Un chevrón (o sotuer), de gules acompañado de tres tréboles, de sinople, en campo de plata.
Los de Mallorca usan: De oro, con un ramo de lirio, con su tronco y hojas de sinople. Los de Guernica traen: en campo de sinople, un aspa de oro.
Los de Toledo traen escudo jaquelado de oro y gules.
Los de Sevilla y Maracaibo traen: en campo de plata, cinco cabezas de moro al natural, puestas en aspa.
Los Marqueses de Loja traen: en campo de oro, un árbol terrasado de sinople, y dos zorras de su color natural, andantes, la primera contornada, al pie del tronco.
Los Campos de Carriedo llevaron por armas: En campo de oro, tres fajas de veros de azur y plata y bordura de plata con armiños de sable.
  Apellido castellano, oriundo de Tierra de Campos, en las provincias de Valladolid, León y Palencia. Se trata de un linaje sumamente extendido por Castilla la Vieja, aunque con ramificaciones en las distintas partes de la península. Desde muy antiguo hubo casas y ramas de Campos en Vizcaya y Guipúzcoa. Una dimanó del solar de Campos, en la Merindad de Trasmiera (Santander), en el lugar de Hoz de Ribamontán al Monte, donde tenían su antigua torre ya desaparecida, caída en 1519 y cuyos propietarios habían pasado a vivir a Entrambasaguas. De esta casa descendía el que fue Gobernador Militar de Santander, General Don José de Campos Cuereta y su hermano Don Casto, también Gobernador Militar de la ciudad. Los Cuereta procedían de Astillero.
Y de esta rama fue el infanzón Alonso de Campos, que en 1238 pasó, con otros caballeros vizcaínos, a servir a don Jaime I de Aragón en la conquista de Valencia. Lo cita Mosén Jaime Febrer en una de sus trovas. De otro solar muy antiguo del apellido Campos, sito en la Merindad de Bureba (antiguas Montañas de Burgos), se derivó la casa del mismo apellido radicada en la villa de Segura, del partido judicial de Azpéitia (Guipúzcoa), y otra establecida en la villa de Idiazábal, del partido de Tolosa, también en Guipúzcoa. En la villa de Elciego (Álava) moró otra familia Campos, de la que descendió Lino de Campos y Menditivar, nacido en San Juan de Luz y Caballero de Carlos III, en 1835. Repetidas veces tiene probada su nobleza. Sobre todo en la Sala de Hijosdalgo de la Real Chancillería de Valladolid.
Lo encontramos en el año 1772 en la Orden de San Juan de Jerusalén, en las personas de don Manuel y don Juan Campos de Orellana. La reina doña Isabel II concedió el 30 de junio de 1868, el título de Marqués de Loja a don Fernando Francisco de Campos y Fernández de Córdoba, hijastro del primer dignatario. Años más tarde, el rey don Alfonso XII concedió el título de Conde Campos de Orellana a don Pedro Nicomedes Campos de Orellana y Calvo, y este mismo monarca otorgó, en 19 de junio de 1884, el título de Marqués de Iznate a don Antonio Campos Barín.

Aunque en Galicia abundan más los OCAMPO y sobre todo los DOCAMPO (V. DOCAMPO), hubo familias que conservaron más bien el apellido CAMPO y CAMPOS. Tales apellidos aparecen en numerosos puntos de España, sin que sea posible señalar el lugar común de donde todos proceden. A juzgar por la heráldica empleada por los de Galicia, debieron tener el mismo solar que los establecidos en Sequeros y en Ledesma (provincia de Salamanca), HERNÁNDEZ DEL CAMPO y FERNÁNDEZ DEL CAMPO, ya que los blasones usados por unos y por otros son idénticos.
Aparecen pleiteando por su hidalguía en la Real Chancillería de Valladolid los de tierra de Valdeorras, en 1816.
Los de Sta. María de Mántaras (municipio de Irijoa, en el partido coruñés de Betanzos) dejaron larga descendencia en Popayán (Colombia); así como los Sta. María de Figueira establecieron en Guayaquil (Ecuador).

Los de Valdeorras D. JOSE CAMPO empadronado como noble (no se dice el año), casó con Dª Bárbara Rodríguez; fueron vecinos del lugar de Baldes (jurisdicción de Valdeorras); tuvo por hijo a D. FRANCISCO CAMPO, que casó con Dª Francisca de Losada; vecinos de Córgomo (feligresía de Santa Marta de Córgomo, ayuntamiento de Villamartín, partido de Valdeorras); tuvo por hijo a D. JOSÉ CAMPO, empadronado como noble en los años de 1786 y 1788 por la jurisdicción de Valdeorras; casó con Dª Lucía Gómez, empadronado como noble en 1801, en Montefurado, cuando ya era viuda, y de donde era vecino (ayuntamiento de Quiroga); tuvo por hijo a D. JOSÉ CAMPO, vecino de Santa María de Villaester (ayuntamiento de Quiroga), que pleiteaba por el reconocimiento de su hidalguía, en 1816, y en la Real Chancillería de Valladolid. Los de Santa María de Mántaras, con descendencia en Colombia D. GREGORIO SIMÓN DEL CAMPO, sargento mayor de las Milicias de Cartago (Popayán), nacido en Santa María de Mántaras (municipio de Irijoa, partido de Betanzos); casó con Dª Bárbara Rivas, nació en Nóvita; era hermano, o deudo muy próximo, de D. Bernardo del Campo, marqués del Campo, embajador de España en Londres.
Se encontraba ya en Indias por1737 cuando fue nombrado, por ser noble, síndico procurador de Mioño (Valle de Sámano, en la provincia de Vizcaya), de donde habían sido regidores varios de sus antepasados. Se avecindó en Cartago (obispado de Popayán), donde ejerció importantes cargos. Su esposa era hija del maestre de campo D. Juan de Rivas; y tuvo por hijos a
1. D. Manuel Antonio del Campo y Rivas, que sigue la línea.
2. D. Francisco Felipe del Campo y Rivas nacido en Cartago, colegial en el de S. Bartolomé en 1766; licenciado y doctor en Leyes y en sagrada Teología por la universidad de Santo Tomás, de Bogotá; abogado de las Reales Audiencias de Santafé y de Quito; ordenado de sacerdote en 1777; fue cura de Zipaquirá, y racionero de la catedral santafereña en 1790; inició en Santafé la fundación de una escuela pública de pintura, dibujo, canto y música; canónigo de la metropolitana en 1799; perdió la razón al no dársele el rectorado del colegio mayor y seminario de San Bartolomé, quitándose la vida el 5-VI-1802.
3. Dª María Manuela del Campo y Rivas, religiosa.
4. Dª Juana Antonia del Campo y Rivas.
5. Dª María Teresa del Campo y Rivas, que casó con D. José Mª García Conde, hijo del andaluz D. Juan José García Conde y de Dª Antonia Ruíz Montero.

D. MANUEL ANTONIO DEL CAMPO Y RIVAS, nacido en Cartago y fue bautizado allí el 12-IV-1750; cl. de San Bartolomé, licenciado y doctor en Derecho Canónigo por la universidad santafereña de Santo Tomás; consultor del Santo Oficio. en 1774; alcalde ordinario en su ciudad por tres años consecutivos y maestre de campo de sus Milicias, etc.; abogado de las Audiencias de Santafé y de Quito; oidor de la Chancillería de Guatemala; alcalde del Crimen y prior en la de México; por 1792 se hallaba en Madrid; y previa una información de nobleza, le fue otorgada la cruz de Cabo de la Orden de Carlos III, en 1811.
Los de Santa María de Figueira, con descendencia en la ciudad de Guayaquil D. JOSÉ DEL CAMPO Y VILLA, nacido en Santa María de Figueira (acaso Santa María de Figueiras, en el Giro de la Rocha: Santiago de Compostela) se estableció en Guayaquil, donde casó con Dª Manuela Ayala y del Castillo, nacido en Villa de Baba; en 10-X-1780, pidió al Cabildo de Guayaquil informase sobre su calidad y buenos procedimientos; fue regidor y alcalde mayor provincial, desde 1785 a 1787; y falleció en Guayaquil, el 14-VI-1798; tuvo por hijos a Pedro, María y José Julián del Campo y Ayala, los dos últimos con sucesión.

En Mallorca existía ya cuando la conquista del rey don Alonso III de Aragón una familia de ciudadanos del apellido Campos. Pedro de Campos prestó juramento y obediencia al citado monarca, como diputado por la villa de Relva. Antonio Campos, en 1569, fue miembro del grande y general consejo del reino de Mallorca, y Pedro Andrés Campos, en 1690, jurado de la ciudad de Palma, por el estamento de ciudadanos.
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