Mamanita y Yo... 1958
Ana María Aguirre
Poemas...
al Recuerdo de Mamanita...
Mamanita

Mi Bella Dama de Blancos Hilos...
Alma pura, sonrisa al viento...
Corazón para todos, de dolor interno...
De un Amor logrado, pero arrebatado...
De ojos tristes, y un nudo ahogado...

Tu Gran Amor fue correspondido.
Tan sólo le faltó valentía...
Un hombre bueno y sin voluntad,
que en su distancia y silencio te adoró.

Vive arrepentido de su cobardía...
Vive atormentado de su poca hombría...
No supo valorar tu valía...
No se reveló al ver que te perdía...

Tuvo miedo de enfrentar al maligno
transformado en mujer
que cegó su mirada...
y reía a ver que su Angel partía...

Mi Bella Dama de Blancos Hilos...
Ya eres felíz... tocaste el cielo...
Flotando entre nubes,  flores bellas y campanitas...
Tu sufrimiento en vida...
tragará el averno.
Y ése tu gran Amor... será eterno.

En tu viaje infinito,
comprendiste al mortal...
perdonaste su velo, sus manos atrás...
su cabeza baja, su angustia añeja...
sus lágrimas secas, de tanto llorar...
Ahora lo sabes...
Siempre te amó.

En tu fuga repentina...
Nos dejaste el sentir apagado...
La mirada fija, en el espacio abierto...
Esa voz tenue, que no raya la esperanza...

También nos dejaste tus lineas,
tus pensamientos plasmados
llenos de amor y de rabia oprimida...
tu recuerdo será inmortal...
Saldrán a la luz tus memórias.

Mi Bella Dama de Blancos Hilos...
Tus botones ya son rosas,
tu pena... ya no la recuerdas...
Tus ilusiones, mi esperanza...
Tus pensamientos, mi sentir...
Y entre tantas flores frescas,
Tu imagen en mi alma guardaré.

Aquella que desde mi infancia acompañó...
ese rostro hermoso... tan sólo un poco triste...
que ahora borraré, con esa luz que irradias...
repica tu sonrisa... y opaca la nostalgia...
Y a pesar de tu tristeza,
Gracias a tí, crecí entre cuentos y Hadas madrinas
Mi Bella Dama de Blancos Hilos...
Mi adorada Mamanita
Mi linda Ana María
Para mi siempre serás...
Mi Abuelita Alegría...
---
Cecill Torres Villar
Enero 19, 1999
Un Pedestal en los Cielos

Sobre un jardín de estrellas
Dios te asignó… hace poco
en esa escasez de angeles, te escogió a tí.
Sin detenerse a pensar que en la tierra,
apagaría una luz y dejaría un gran vacío.

Mi Abuela, Madre y Amiga
Amor, Ternura y Entrega
Bondad, Abnegación y Sacrificio
Tenías todas las virtudes y un solo ser.

Rostro sonriente y alma triste
esa risa, tu mejor bálsamo
esa tristeza, tu peor nostalgia.

Ahora serás una castañuela
repicando tu sonrisa por doquier
repartiendo luz y estrellas.
Ya no hay tristezas en tu alma
ya estás llena de Bendiciones.

Pero si algún día encontrara una Lámpara Maravillosa…
y el genio me concediera un deseo…
No quiero riquezas ni castillos
le pediría que regresaras con nosotros.
Me faltó más tiempo en vida
para decirte y repetirte siempre:
Cuánto te amo Mamanita !
Cuánta falta me haces !

Tu recuerdo me invade, me nubla la mirada
y me hace un nudo en la garganta.
Tengo tan vivos los paisajes… de tantos momentos divinos…
sobre todo cuando decías…
que querías vivir muchos años…
y yo te creí… pensé que tu deseo era suficiente…
por eso siempre pensé que tu eras eterna…
Será que me faltó madurez, para entender tu partida ?
Será que no estoy preparada para sólo tenerte en fotos y recuerdos ?
Oh será que nunca me explicaste,
cómo vivir, y que hacer cuando no estés...

¡Ah!, me olvidaba decirte…
Por si abrazo un imposible
la lámpara no existe… y el genio nunca llega.
Ayudame tú divina luz !
A recordarte sin dolor !!!
A entender que eres felíz
que a otro mundo perteneces
arráncame el nudo, que me oprime
escucha éste grito mudo
que lanzaré mirando al cielo
Cuánto te amé Mamanita !
Y cuanta falta me haces !
---
Cecill Torres Villar
Julio 19, 1999