Rosalía en Guayaquil, 1991
 
Falleció, víctima de un paro cardio-pulmonar por causa de una larga y penosa enfermedad neurológica el 4 de julio del 2001, en la ciudad de Lima - Perú.

La enfermedad de Rosalía empezó el día 25 de Julio de 1998, como una afección en los nervios ópticos que le quitó casi la visión en el ojo izquierdo... fue atendida en el Instituto Nacional de Oftalmología del Perú ( INO ), donde después de realizar los exámenes del caso, le diagnosticaron una inflamación en el nervio óptico del ojo izquierdo, sin causal aparente... su esposo buscó una segunda opinión para descubrir la causa de esta inflamación y fue atendida por los especialistas de una de las mejores clínicas oftalmológicas del Perú, la Organización Peruana de lucha contra la ceguera ( OPELUCE ), donde después de realizar los exámenes pertinentes le diagnosticaron una inflamación al nervio óptico del ojo izquierdo debido a un problema neurológico, por lo que fue sometida a un tratamiento, que aunque no logró una gran mejoría en la visión del ojo afectado, detuvo el progresivo deterioro de la perdida de visión por un tiempo...
Con éste rostro alegre, Rosalía quizo ser recordada... Guarden su imágen en sus corazones, y en la estrella más bella brillará su presencia.
Rosalía Palacio de Varela, Lima Perú. 1996
Rosalía empezó un nuevo tratamiento de recuperación en casa, primero con ejercicios para fortalecer sus pulmones ayudada por un espirómetro de incentivo, medicación y tratamiento adecuados y fortaleciendo sus músculos, siempre bajo el cuidado de una enfermera particular, y de la familia, pero lamentablemente el 4 de Julio del 2001, sufriría una nueva crísis que le provocaría un paro cardio-pulmonar, poniendo fin a su vida.

Es necesario decir que Rosalía estuvo todo el tiempo atendida por el médico de cabecera de la familia, doctor Jorge García Calderón, que expidió el certificado de defunción correspondiente, por una enfermera especializada y por todos los miembros de su familia. Su velatorio se realizó en la Parroquia de Cristo Rey, con gran asistencia de familiares y amigos. A esta parroquia asistía ella todos los domingos. Sus restos, a su pedido, fueron cremados en el Cementerio Británico del Callao.

Debe destacarse que durante toda su enfermedad, Rosalía mantuvo la misma actitud que durante toda su vida, comunicando alegría, fe y amor a sus semejantes. La crianza de sus hijos, el cuidado de su hogar y de su esposo, fueron siempre su mayor preocupación. Deja un ejemplo de abnegación y valor digno de ser imitado. Su recuerdo no morirá jamás en quienes la conocieron. Descansa en paz en el seno de nuestro Padre.
Su lenta y dolorosa recuperación se vió frustrada en marzo del 2001, ya que tuvo que ser internarda gravemente en el Hospital de Emergencias José Casimiro Ulloa, donde se le diagnosticó una insuficiencia respiratoria debida a la enfermedad que la aquejaba. Estuvo durante 40 días en la sala de terapia intermedia, en dicho hospital. Sufrió un paro respiratorio del que se recuperó, pero lamentablemente debido a lo delicado de su caso y el tiempo de hospitalización, se perdió nuevamente la movilidad y la fuerza que había recuperado a durante esos largos y dolorosos periodos de tratamiento de fisioterapia y rehabilitación... Después de superar en parte la emergencia de la crisis respiratoria, pasó a una habitación del hospital, donde permaneció durante casi un mes más, y de donde le dieron el alta confirmando una vez más el diagnostico de su enfermedad...
Gracias al tratamiento médico recibido, Rosalía logró recuperar la movilidad de su brazo derecho, aunque no la fuerza necesaria para valerse por ella misma, parte de la movilidad de la mano izquierda, pero no la fuerza ni la coordinación del brazo izquierdo, la visión sobre todo en el ojo derecho, aunque muy limitada y borrosa y en el ojo izquierdo una visión de sombras, y el movimiento de sus piernas, logrando ponerse de pie con ayuda, a fines de 1999. Aunque no recuperó la fuerza necesaria para caminar, pero el tratamiento continuó... recuperando mayor movilidad y fuerza en sus piernas en el año 2000, logrando incluso dar cortos pasos, pero lamentablemente una nueva crisis la afectó nuevamente, postrándola por un tiempo, por lo que perdió parte de la movilidad lograda a través del largo, doloroso, cansado y costoso tratamiento. Es necesario recalcar, que a pesar de los intensos dolores provocados por la alteración del sistema nervioso, la osteoporosis y el gran esfuerzo en el tratamiento de fisoterapia y rehabilitación, Rosalía seguía adelante con la misma alegría y fuerza de temperamento que la caracterizaban, sin perder la esperanza de recuperarse y con una gran fe, provocando la admiración de muchos de los médicos que la trataron a lo largo de su enfermedad, amigos y sacerdotes de la perroquia de Cristo Rey, a la que asistía domingo a domingo al mediodía en compañia de su esposo y sus hijos en su silla de ruedas...
En Enero de 1999, Rosalía fue afectada por una nueva crísis neurológica que la llevó a una cuadriplejia total, de la que se recuperó parcialmente, poco a poco y después de mucho tiempo y esfuerzo, para lo cual empezó un tratamiento de fisioterapia y rehabilitación física en el Instituto Nacional de Rehabilitación del Callao, en la ciudad de Lima-Perú ( INR ), y en la Asociación Peruana de Esclerosis Múltiple ( APEM ), donde recomendaron que fuera atendida por el Doctor Darwin Vizcarra, neurólogo de la clínica Stella Maris, ya que él colaboraba con la Asociación Peruana de Esclerosis Múltiple, porque según los directivos de la asociación, era el mejor en casos de este tipo, pero después de nuevos exámenes, entre los que figuraba una Desintrometría ósea, el Doctor Vizcarra no hizo mas que confirmar los diagnósticos anteriores, sumando a ellos el de Osteoporosis debido a la postración sufrida por la enfermedad que tenía y el tratamiento empleado para detener las crisis que se presentaron, en base a potentes corticoides y medicamentos múltiples, necesarios para su recuperación...
En el mes de Septiembre de 1998, Rosalía se quejó de un adormecimiento en los miembros inferiores , por lo que nuevamente se recurrió a los médicos que la trataban, los que aconsejaron fuera internada en el Instituto nacional de Ciencias Neurológicas de Perú, ( INCN ) siendo internada con una parálisis de la cintura para abajo, y pérdida de la visión en ambos ojos. Interna en esta institución, se le hicieron todos los exámenes necesarios para investigar el motivo del problema que la aquejaba, practicándosele exámenes como: Electromiografía, tomografías, radiografías, pruebas de riesgo cardíaco, prueba de Elisa, potenciales evocados, exámenes oculares, exámenes de proteína básica de mielina, bandas oligoclonales,  resonacia magnética, etc., diagnosticando que sufría una "neuromielitis óptica", ( una seria desmielinización de la médula espinal que afectaba la visión ), provocando una amaurosis óptica en ambos ojos  ( ceguera sin causa o razón aparente ), y una Cuadriplejia crural ( parálisis total de los miembros inferiores y pérdida de fuerza y movilidad en los miembros superiores )... Después de una junta de médicos, se diagnosticó que el problema neurológico que ella sufría sería una variante de una terrible enfermedad degenerativa conocida como "Esclerosis múltiple". Esto fue un duro golpe para ella como para su familia. Según la explicación de los neurólogos especialistas, esta enfermedad se presenta por periodos, conocidos como crisis, destruyendo poco a poco el sistema neurológico, afectando al sistema inmunológico y tomando poco a poco los órganos del cuerpo... pero núnca se perdió la esperanza de una recuperación, y se trató de seguir al pie de la letra los tratamientos indicados por los médicos, para lograr una mejoría, dándole el alta del hospital a pedido de ella a finales de Octubre de 1998, y continuando el tratamiento médico y de rehabilitación en la casa, con la ayuda de una enfermera particular y una Fisioterapeuta...
Rosalía... en Lima, Marzo 1998. En el jadín de su casa.
Rosalía... en Lima, Marzo 1998.
En el jadín de su casa.
En Guayaquil
1991
Rosalía, Mario, Raúl, Alberto y 1 Iguana, en el Parque Bolívar, Guayaquil. 1990.
Rosalía, Mario, Raúl, Alberto y 1 Iguana, en el Parque Bolívar, Guayaquil. 1990.
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Blanca Varela Villar